Descubre que tipo de identidad corporativa le conviene a tu empresa

Article written by: Aileen Zaera

Cuando se está planteando crear o renovar la imagen corporativa de la compañía, resulta necesario preguntarse qué es más conveniente para representar esta nueva identidad visual: ¿un logotipo, un isologo, un imagotipo, o un isotipo?

Entender estos conceptos resulta ser fundamental porque para poder ganar relevancia dentro de los nuevos entornos digitales, no sólo basta con estar presente en las redes de internet y tener un buen producto y/o servicio, sino que hay que poder diferenciarse del resto y llamar la atención.

Para poder saber cuál de estos elementos visuales escoger, es necesario entender lo que representa cada uno para la imagen visual de una compañía:

 

El logotipo:

Este es probablemente el término más utilizado erróneamente, ya que normalmente se usa para referirse a cualquier elemento gráfico que represente a una compañía, pero un logotipo es el nombre que recibe la identidad corporativa creada exclusivamente por palabras, como el logotipo de la Coca-Cola o el de Google.

La ventaja principal del logotipo es que resulta muy sencillo de leer, reproducir y comprender (siempre que el nombre sea fácil), pero no facilita el ser recordado de manera sencilla, debido a que no se trabaja sus formas simbólicas.

El Isotipo:

Es todo lo contrario al Logotipo, se trata de la representación simbólica de la imagen corporativa, por ejemplo, la manzana mordida de Apple; este tipo de representación resulta más simple de recordar que el logotipo, y si la campaña de branding que se le aplique es exitosa, el isotipo tendrá la oportunidad de convertirse en un elemento de identidad corporativa extremadamente poderoso.

Pero, si por otra parte la empresa o marca no son muy reconocidas al momento de incorporarlo como identidad corporativa, no será posible para el público asociar este isotipo a una compañía, nombre, valores y/o producto o servicios en concreto.

El Imagotipo:

El Imagotipo es el tipo de representación visual de la identidad corporativa que fusiona al logotipo con el isotipo, presentándose estos como dos elementos separados en conjunto, por el Imagotipo de Lacoste o Vodafone.

Cuando las personas hablas de logotipos, normalmente se refieren a los imagotipos, ya que estos tienen la ventaja de que, al combinar el texto y el símbolo de manera clara, resulta muy sencillo de leer y recordar. Pero si un Imagotipo no tiene elementos que hayan sido trabajados correctamente a nivel conceptual, pueden destruir la identidad corporativa por completo.

El Isologo:

Un Isologo es similar a un Imagotipo, pero en vez de presentar los elementos por separado, los integra dentro de una misma representación, como el isologo de Burger King o el de Pizza Hut. Si el isologo ha sido bien desarrollado, resultará un elemento extremadamente potente para la identidad corporativa de la compañía, pero tiene la desventaja de que los elementos del mismo no pueden usarse de manera separada, y si no es bien diseñado puede ser completamente ilegible.

¿Cuál escoger?

La mejor opción suele ser el imagotipo, ya que resulta más completa y permite adaptar sus elementos a la marca en cualquier momento, dado a que se pueden modificar separadamente, sin embargo, esta no es la decisión correcta para todas las empresas.

Antes de escoger la que más conviene, es necesario estudiar las necesidades individuales de comunicación que posea la compañía, junto a sus objetivos, identidad, valores, cultura, público, modus operandi, la competencia, entre otras.

A partir de este análisis, será posible escoger el tipo de identidad corporativa que más convenga y, por supuesto, represente a la compañía, para que pueda ayudar a crearle una buena imagen de la marca, además de posicionarle en la mente del consumidor.

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